Movió los párpados.
La princesa ya ha abierto los ojos
pero el príncipe que la despertó no era tal.
Aves cantaban.
Su melodía no armonizaba con la de otros pájaros,
porque el bosque mágico no era tal.
Ese cosquilleo.
Todas esas fantasías de crema y almendras desaparecen,
porque esos cuentos no son como tal,
porque el amor no es como tal.
Vive, muere y se marchita.