sábado, 28 de marzo de 2015

Quédate con el auto

De un portazo llegas, de un portazo vas. Ni siquiera escupes satisfacciones con esa irritante tonada repetida de siempre. Desde el desayuno a la cena tus almidones, mas tu orgullo nunca tragarás.
Si tuviese que describirte de improviso sólo diría que eres un sombrío "no". Un "no" techado que no deja ver las estrellas ni tampoco despegar. Que por las mañanas ha de cantar la dolorosa realidad.
Con palas busco fuga teniendo poco apoyo, poca fuerza. Golpeado por el lavamanos cada que me levanto para volver luego a las trincheras. Esas que tú construiste para mi, para que tenga la decencia de defenderme, que no tienes hijos maricas.
Pues, ya que insistes, prometo que el siguiente acierto.
Te doy mi palabra de hombre. Cosa que en ti tiene poco valor.

No hay comentarios:

Publicar un comentario